La clase explica cómo percibes el sabor de la cerveza: el sentido trigeminal que detecta dolor y CO2, el gusto en la lengua y el aroma por la nariz, tanto directo como retronasal. Sirve para saber por qué siempre conviene servir en vaso, por qué hay que tragar la cerveza al evaluarla y cómo se notan defectos como el rancio y el metálico.
Lo que te llevas de esta clase
- El CO2 se percibe como dolor, no como sabor0:08
El sentido trigeminal es un mecanismo de dolor en el paladar. Por eso el picante del chile y el gas de una cerveza muy carbonatada se detectan igual: te hace daño, aunque te guste.
- El mapa de la lengua está anticuado1:24
Ya no se sostiene que el dulce esté en la punta y el amargo al fondo. Tragar la cerveza no sirve para detectar mejor el amargor.
- La mayor parte del sabor llega por la nariz1:50
El aroma se percibe de dos formas: directo, metiendo la nariz en el espacio de cabeza del vaso, y retronasal, al tragar, por el hueco entre la garganta y la nariz.
- Tragar activa el aroma retronasal2:32
Al tragar la cerveza, el aroma sube por detrás a la nariz. Si te tapas las fosas nasales con una pinza, la cerveza pierde casi todo su carácter.
- El rancio y el metálico se sienten más en el paladar3:04
Aunque la mayor parte del sabor sea aroma, el carácter rancio, sobre todo el de cartón, y los sabores metálicos como el hierro se detectan más en la boca que por la nariz.
Palabras que se usan
sentido trigeminalpapilas gustativasespacio de cabezaefecto retronasal